Antes de tener bebés fui maestra durante diez años. Enseñé a niños y a adultos diferentes materias, pero finalmente me especialicé en el área de Gramática, Redacción, y Metodología de la enseñanza del español como lengua extranjera.
Mi parte favorita de ser maestra: tener siempre el control
Todos los días dedicaba varias horas a planear mi clase cuidadosamente. Mi carpeta donde guardaba mi plan de clase con todas mis anotaciones era mi tesoro más preciado. Cumplía con mi propio plan al pie de la letra, y aunque hacía las adaptaciones necesarias durante cada clase, en realidad los cambios eran mínimos: finalmente yo era la maestra y estábamos allí para cumplir con un programa. Al tocar el timbre, los alumnos se iban a sus casas, yo guardaba mi material, respiraba hondo y me dedicaba a descansar y a prepararme para el día siguiente. Al otro día llegaba fresca, descansada, llena de energías y actitud positiva para una interpretación más de mis dotes pedagógicas.
Entonces, para educar a tus hijos en casa, ¿es necesario haber sido maestra?
Ésta es otra de las preguntas frecuentes que surgen al hablar de la opción de educar sin escuela. A veces se usa como justificación: "bueno, pues tú puedes hacerlo porque eres maestra y tuviste la experiencia... ¿pero yo?..."
¿Realmente es una ventaja haber sido maestra o tener preparación en el área?
Conozco a muchas mamás que alguna vez fueron maestras y que ahora educan a sus hijos ellas mismas. Para la gente que nos ve desde afuera, haber sido maestra es una ventaja, pero para nosotras que lo vivimos todos los días, muchas veces no lo es así. Es chistoso darnos cuenta de que nuestras luchas y frustraciones son muy similares:
- Somos poco flexibles: no seguir una metodología bien definida nos causa ansiedad o inseguridad.
- Muchas veces sentimos que el aprendizaje no puede darse si no enseñamos deliberadamente.
- Nos cuesta trabajo traer aprendizajes prácticos fuera de un escenario escolarizado (tendemos a planear y estructurar los cuándos, los cómos, los dóndes de cada situación)
- Tenemos paradigmas educativos que nos estorban para ver otras maneras de hacer las cosas y no sólo la que nace de un sistema estructurado.
- Sentimos la profunda necesidad de usar algún parámetro de evaluación que nos muestre qué tanto están aprendiendo los niños y sentirnos tranquilas de que sí está habiendo avance.
- Consciente o inconscientemente, les damos más importancia a unas cuantas habilidades o inteligencias, y discriminamos el resto.
- Nos cuesta el doble o el triple de esfuerzo cuando emprendemos la marcha hacia la desescolarización de nuestra mente.
El objetivo final de la educación de cualquier persona, es que aprenda a vivir en el mundo, y para eso, sólo se necesita que se le dé la oportunidad de vivir EN el mundo real y que se le proporcionen modelos a los cuales pueda imitar. No es necesario tener títulos ni introducirlos en situaciones artificiales, ni pretender tener siempre el control de su aprendizaje. Ya que los niños se convierten en lo que nosotros somos, nuestro enfoque debería estar en convertirnos nosotras mismas en lo que queremos que ellos sean, y en fortalecer nuestra relación con ellos. El resto, vendrá como un resultado natural.
Si tú te sientes atraída por la idea de tomar en tus manos la educación de tus hijos, pero te preocupa el hecho de que no tienes la preparación suficiente, yo puedo decirte que tener un título de maestra no es un requisito indispensable, pero sí existen algunas cualidades esenciales que cualquier mamá genuinamente interesada en la educación de sus hijos debe desarrollar. Aquí hay algunas:
La Disposición para invertirte de lleno en la vida de los niños, lo que muchas veces significará la renuncia a tus propios intereses o comodidades, ya que sus necesidades tendrán que ir antes que las tuyas. La disposición para conectarte continuamente con ellos, como la prioridad más importante. Para lograrlo se necesita una dosis considerable de Paciencia, pero no para aguantar pasivamente el caos desenfrenado, sino para ser consciente de que este tiempo es pasajero y de que en unos años más esos niñitos ya no estarán así de pequeños y pronto serán independientes. Ser paciente significa no entrar en ansiedad por ver los frutos de inmediato, al mismo tiempo que inviertes diligentemente el esfuerzo diario para gozarlos en el futuro.
La Atención te permite escuchar más allá de los comportamientos y actitudes. La atención fortalece tu autoridad natural, te permite satisfacer las necesidades de cada niño, y, a la larga, es lo que hace que los niños se conviertan en apoyos en vez de cargas, ya que al haber sido criados recibiendo atención, ellos son capaces de atender la voz de sus mayores.
Además, dedicarles atención a tus hijos te permite observarlos muy de cerca y así, descubrir su combinación única de características y que te servirá de brújula para saber cuál camino tomar con cada uno.
La flexibilidad y la Improvisación que te permiten extraer lecciones valiosas en medio de cualquier circunstancia, espontáneamente, sin desmoronarte por los planes que quedaron atrás, junto con el Ingenio para ver recursos donde otros no ven nada, para aprovecharlos en formas totalmente inesperadas, y para ser más productiva al menor costo.
El Pensamiento Crítico que te lleva a analizarlo todo, a cuestionarlo todo, a retener lo mejor, no importando la fuente de donde provenga. La Proactividad que nace de una motivación interna y que te impulsa a inquirir, a investigar, a cuestionar, a obtener las respuestas, sin esperar ningún estímulo externo, y el Autodidactismo que te convierte en el autor de tu propio aprendizaje, y que te permite seguir aprendiendo por el resto de tu vida.
La Disciplina que te llevará a cumplir las pequeñas metas que finalmente se convertirán en tus grandes logros, y la Organización que te hace mucho más productiva y eficiente cuando cada cosa tiene un lugar y cada tarea su prioridad.
Y por último, pero no por eso menos importante que lo anterior, la Pasión. Hace unos días, leí un artículo muy interesante sobre la pasión como elemento principal cuando se trata de enseñar algo. Allí se mencionó una cita que me gustó mucho: "Si necesitas un método, probablemente no eres un buen maestro" Nadie necesita un método para transmitir a otros lo que le apasiona.
¿Qué te apasiona? ¿Cocinar?, ¿administrar un hogar?, ¿escribir?, ¿administrar tu dinero?, ¿la química?, ¿el diseño gráfico?, ¿la medicina?, ¿la jardinería?, ¿las manualidades?, ¿la construcción?, ¿la electrónica?, ¿la mecánica? Estoy segura de que hay algo que te apasiona y te engancha por completo.
No te preocupes por qué les vas a enseñar o cuándo o cómo o con qué. Enfoca tus energías en encontrar eso que te motiva a ti y en conectarte con tus hijos. Cuando algo te apasione a ti, a tus hijos no les quedará otra opción que apasionarse también... aunque no hayas sido maestra jamás.

10 comentarios:
Me encantó Priss. Yo también fui maestra durante casi 8 años; di clases de informática, matemáticas y física en bachillerato.
Cuesta trabajo desescolarizarse, pero finalmente se logra. Ya estoy más relajada y aunque a veces siento que no hacemos nada, otros días me maravillo con los avances que tiene Belén.
Coincido contigo en que no es necesario tener experiencia docente para educar en casa.Y si hacen falta ideas o inspiración, siempre podemos contar con la ayuda de otras personas (como tú) que tengan más experiencia.
Gracias Priss =)
Un artículo muy interesante Priss en el que me reconozco a mi misma en muchas partes. Gracias por compartir!
Ohh sí, mucha gente cree que hay que tener titulo de pedagogia para poder enseñar!! Mi dentista cundo mi hijo le comento que hacia escuelita en casa lo primero que me pregunto fue si era maestra :P
Y al igual que tú creo que hay que empezar por uno mismo antes que por los hijos en esto de la EeF. Sabete que desde que estaba en la Uni me decía que no quería dar clases y mira dónde estoy ahora, jajaja, aunque claro no es lo mismo dar clases en el sistema tradicional dónde me toco hacerlo un semestre a chicos de prepa que en casa a mi hijo ;)
Muy bien resumidas las cualidades, y creo que aunque de entrada pudieran parecer muy exigentes en realidad toda madre homeschooler o no, comprometida con este rol posee estas características
Saludos
Que gran reflexión. Me gusto mucho leerte.
Yo trabaje como formadora, dando cursos a adultos, y me he sentido identificada en mucho de lo que has contado.
Creo que es bueno pararnos de vez en cuando y replantearnos lo que veamos necesario. Gracias por hacerme pensar en ello.
Roxy, no sabía que habías sido maestra... Y claro que podemos contar con la ayuda de otras personas, como ahora, ya sé a quien recurrir cuando se me atore algo en esas materias que siempre han sido mi coco... (no sabía que eras tan cerebrito!! jajaja)
Marvan, gracias a ti por pasarte a comentar!
Ivett, estoy de acuerdo contigo en que enseñar a tus hijos es algo totalmente distinto a enseñar en escuela, y es por eso que necesitamos todavía más ser flexibles... desde el momento en que tú misma eres la mamá, la maestra, la psicóloga, la cocinera, la conserje, la chofer, la de educación física... nada qué ver con esperar que suene la campana y entregar a cada niño con su papá y tú irte muy tranquila a tu casa, a descansar y prepararte para el día siguiente. Pero precisamente ésa es la lección más importante para nuestros hijos: nuestra actitud ante cada situación y nuestra respuesta ante los planes que cambian (lo cual pasa muy seguido) Un beso!
Maribel, qué gusto tenerte por acá, ojalá te quedes.
Priss es verdad lo que dices, el sistema de aprendizaje que hemos practicado durante años, es como la religión, nos llena de paradigmas y nos hace inflexibles. Yo nunca he sido maestra y aún así me cuesta un trabajo no estar cuestionando y queriendo evaluar para sentirme más cómoda y menos preocupada. Me encanta las palabras claves que das, como la paciencia, la atención y la pasión.
Muy bueno, como siempre.
Enseñar es lo opuesto a dejar que aprendan. No tiene nada que ver. Creo que hay que decidir qué queremos para nuestros hijos, ¿alguien que les enseñe? entonces sí necesito una formación de maestro, ¿alguien que haga posible que aprendan? pues necesito otra formación, acerca de los procesos naturales de aprendizaje, de cómo acompañar, ......
Seeducansolos, qué coincidencia! Justo estoy leyendo una entrada de tu blog y me fascina! Tienes mucha razón en que debemos decidir qué queremos para nuestros hijos, y allí es cuando muchas veces entran las dudas - creo yo - porque es difícil tenerlo tan claro desde un principio. Me está encantando leerte y me gustaría mucho saber más de ti. Gracias por pasarte por aquí!
La verdad me tranquiliza leer esto, estoy pensando el homeschooling, mi hija tiene casi 2 años apenas y creo que es buen momento para investigar, pero me preocupaba que por mi formación y carácter, (artista plástica), no pudiera mantener un método y una disciplina muy estructurada. Saludos! Gracias por postear este tema. :)
Anónimo, ¡qué gran oportunidad tendrá tu chiquita teniendo una artista de mamá!
Debo decirte que en muchas ocasiones, yo envidio a mi esposo por su gran creatividad, talento artístico y capacidad de improvisación. No sabes cómo logra cautivar a los niños con su sola presencia y las cosas tan extravagantes que se le ocurren en el mismo momento, sin haber planeado nada. A veces es frustrante para mí, que casi no soy capaz de hacer algo si no tengo un plan bien detallado y planeado anticipadamente. Su influencia me ha ayudado a irme "desacartonando" poco a poco, jajaja, pero todavía hay mucho de esa maestra estructurada y perfeccionista dentro de mí.
Así que, aprovecha al máximo tus talentos!! No te preocupes por los planes ni las lecciones, sigue tu intuición de mamá y de artista, y sobre todo, deja que tu hijita se el currículum a seguir.
Te mando un abrazo y bienvenida!!
Publicar un comentario
Compártenos tus ideas...