Decidí utilizar este término para definir todo el enfoque educativo que va más allá de los paradigmas escolares. No quiere decir que la escuela o los recursos académicos estén descartados por completo, pues en un momento dado podrían servir como un valioso recurso educativo a un padre que desea que sus hijos aprendan supraescolarmente.
Existen cursos y programas del tipo escolar que de repente pueden brindar un aprendizaje grupal y colaborativo. Sin embargo, el aprendizaje supraescolar sí se refiere al tipo de aprendizaje que no limita el deseo y la motivación interna del estudiante, por medio de paradigmas escolares. Aprendizaje supraescolar es el tipo de aprendizaje que no considera a la escuela como autoridad educativa, sino como otro recurso de aprendizaje: uno entre muchos y no para todos.
Muchos de los paradigmas y ejercicios de la escolaridad en realidad coartan el interés natural por aprender con el que todo ser humano viene equipado, ya sea dentro o fuera de la escuela. La perspectiva supraescolar va más allá de esos paradigmas escolares en varios aspectos:
Más allá de un currículo estandarizado.
Una perspectiva más allá de los límites escolares le permite al estudiante ser guiado por su propia motivación interna para aprender lo que necesite ser aprendido y en el momento oportuno, para desarrollar su pleno potencial. Obviamente, ningún camino por recorrer se parecerá a otro, pues cada ser humano es único y posee una combinación irrepetible de talentos y habilidades que le hacen ser atraído por intereses muy distintos y diversos a los de los demás.
Es absurdo, pues, creer que podemos utilizar un plan de estudios absoluto que pueda funcionarles a todos por igual. No existen los estudiantes promedio, y por ello es que a nuestro alrededor vemos tantos casos de niños etiquetados con supuestos problemas de aprendizaje, déficits, síndromes y más. El problema es que dentro de una educación estandarizada solamente aquellos cuyos estilos de aprendizaje se asemejen a los usados por el sistema, tienen posibilidades de tener éxito, pero todos los demás desafortunados están destinados al fracaso escolar, y por lo tanto, a muchos años de presión, estrés, apatía, sufrimiento y falta de aprendizaje.
Más allá del tiempo, espacio, personas o experiencias.
Al no vivir bajo los límites de escolaridad, el aprendizaje supraescolar es tan amplio como el mundo mismo. No se limita a las cuatro paredes del salón de clases, ni al conocimiento de una sola persona, ni a la interacción únicamente con gente de la misma edad, ni a los objetivos de una sola institución, sino que se abre y extiende su visión para buscar recursos en cualquier lugar, a través de un sinfín de personas y de un cúmulo de experiencias que poco a poco van potenciando la capacidad del estudiante de aprender y de integrarse saludablemente a este mundo.
Más allá de un sistema educativo obligatorio.
El aprendizaje supraescolar es el resultado de la motivación del estudiante, de su pasión por vivir. Ese motor interno lo lleva a aprender sin límites. Cuando una persona tiene la libertad de tomar sus propias decisiones y de elegir su propio camino, carece de ataduras que le impidan volar y desarrollar su potencial al máximo. Los niños que no son obligados a aprender, aprenden mucho más y son capaces de aplicar su conocimiento prácticamente, pues su motivación interna y el placer que les produce el logro de sus propias metas son mucho más poderosas que cualquier coacción externa. Tal y como Einstein dijo:
"Es casi un milagro que los métodos modernos de instrucción no hayan estrangulado por completo la santa curiosidad de indagar; ya que esta delicada y pequeña planta, lejos de la estimulación se sostiene principalmente en necesidad de libertad; ya que sin ésta se dirige al desastre y ruina sin duda alguna. Es un grave error pensar que el gozo de ver y buscar puede promoverse a través de métodos coercitivos y de un sentido de deber. Por el contrario, yo creo que sería posible robarle incluso a un depredador sano su voracidad, si fuera posible con la ayuda de un látigo, forzando a la bestia a devorar continuamente, aun cuando no tuviera hambre y especialmente cuando la comida, ofrecida bajo tal coerción , fuera seleccionada para él de acuerdo a sus necesidades"Más allá de la indiferencia.
Uno de los aspectos más nocivos de la escolaridad moderna es el despojo de la responsabilidad y del privilegio que los padres tienen sobre la educación de sus hijos, lo cual lleva a la mayoría a un estado de indiferencia y desentendimiento en el que creen que las instituciones educativas son las únicas responsables de la educación de sus hijos. Un padre con una perspectiva supraescolar, entiende que tiene en sus manos una gran responsabilidad pero también un gran privilegio de ser la persona más cercana al aprendizaje de su hijo. Para él, lo más importante es crear una fuerte conexión con su hijo antes de buscar controlarlo o coaccionarlo para que aprenda lo que él cree que debe aprender. Como resultado, esa fuerte relación abrirá las vías necesarias de comunicación para que el padre pueda convertirse en un facilitador del aprendizaje; es decir, la persona que acerque todos los recursos necesarios para que su hijo pueda desarrollar su propio aprendizaje, a su propio ritmo, por sus propios motivos.
En conclusión, pues, el aprendizaje supraescolar es la libertad de paradigmas escolares, educativos o sociales que nos permite aprender sin límites para desarrollar nuestro pleno potencial.
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