Mi papá es arquitecto, y me ha platicado que la base para construir con precisión una obra de acuerdo a su proyecto, es el trazo de “la escuadra.” Se trata de usar un ángulo rectángulo como el eje de referencia sobre el que se harán todos los trazos de la obra a construir.
Una forma común de hacerlo es usando hilos para formar el cruce triangular y una cinta métrica para medir los lados de ese triángulo.
Un errorcito insignificante de uno o dos milímetros en ese trazo fundamental, podría significar una gran diferencia de 18 hasta 50 centímetros, a treinta o cuarenta metros de distancia. Mientras más cerca esté del ángulo, el error se nota menos; pero mientras más alejado esté, es más visible.
Hablando de nuestros hijos, ya hemos dicho que es necesario establecer objetivos claros en cuanto a lo que queremos para su educación. Sin embargo, las mamás muchas veces nos sentimos tan abrumadas por el día a día que nos cuesta trabajo levantar nuestra vista, a esa perspectiva más amplia.
Condicionamos decisiones trascendentes a pequeños detalles cotidianos: "voy a ver qué tal nos acoplamos, y si no, lo regreso a la escuela", "si siento que se aburre, mejor lo llevo al kínder para que vea otros niños", "como no le gustan las actividades que yo le preparo, pues mejor que se regrese al colegio", "aunque yo quiero tenerlo en la casa, él dice que no quiere dejar a sus amigos"
Quizá esos pequeños detalles no tengan grandes repercusiones hoy, pero a largo plazo, comenzarán a ser evidentes sus resultados.
Tus decisiones no pueden sujetarse a situaciones temporales.
Pensemos en el matrimonio, por ejemplo. Cuando dos personas deciden casarse, están pensando en el futuro, en unir sus ideales para lograr un objetivo aun mayor (al menos en teoría) Si esas dos personas basan su decisión en situaciones temporales, es muy probable que el matrimonio termine en fracaso (en qué tan enamorados están, en cuánto dinero tienen, en que se lleven bien o no, en el gusto físico, etc.)
Pero cuando se entra al matrimonio con la mentalidad de que es para siempre y de que pase lo que pase, las dos partes se esforzarán al máximo para hacer que funcione, es muy probable que a pesar de circunstancias difíciles, ese matrimonio dure para siempre.
¿Cuál es tu perspectiva para la educación de tus hijos?
No cuál carrera van a estudiar, o a qué se van a dedicar, sino qué tipo de gente quieres que tus hijos sean: ¿quieres gente proactiva?, ¿quieres una familia unida?, ¿quieres personas responsables?, ¿gente adaptada al sistema?, ¿gente productiva?, ¿gente que sepa ser líder?, ¿gente creativa?, ¿gente feliz?...
Es necesario que tú tomes el control
Una vez que has definido tu objetivo, debes pensar de qué manera puedes lograr ese resultado y aferrarte a ello. No puedes saber con exactitud cómo será cada momento de su vida, pero tener una visión en el horizonte será la brújula que te ayudará a dirigir el timón día con día; y la persona más indicada para definir esa visión eres tú.
Quizá consideres la opinión de tus hijos, pero no puedes basar una decisión tan grande en la opinión todavía inmadura y cambiante de un pequeño. Así como tú decides dónde ha de vivir o qué ha de comer, también debes decidir de qué tipo de crianza ha de recibir. Mientras que él no sea autosuficiente, tampoco es capaz de tomar una decisión de este tipo, y por lo tanto, es tu responsabilidad.
Cuando un doctor nos da un diagnóstico, es muy común que vayamos a pedir una segunda o tercera opinión. Consultamos a diferentes especialistas, comparamos sus opiniones, investigamos el tema por nuestra propia cuenta, y al final, decidimos qué tratamiento queremos para nuestro paciente.
Lo mismo puede aplicarse a la educación de nuestros niños: lo importante no es mandarlo a la escuela o no, sino tener bien claro qué tipo de crianza quieres para ellos.
Quizá la escuela está dentro de los recursos que tú necesitas para darles esa formación. Qué bueno sería que quienes mandan a sus hijos a la escuela lo hicieran conscientemente, obedeciendo a sus propios motivos, teniendo todo el control, estableciendo metas junto con los maestros, pidiéndoles cuentas de su trabajo, exigiendo y cambiando de procedimientos cuando es necesario; y no solamente entregándose al sistema, dejándole toda la responsabilidad de los niños y adaptándose a sus métodos.
Y lo mismo se aplica a la desescolarización: decidir tener a los niños en casa no puede deberse a la moda, a la comodidad o al deseo de probar una "metodología" diferente. Hacerte cargo de la educación de tus hijos no es una metodología. Es un estilo de vida que requiere de toda tu inversión y que no puede estar sujeto a situaciones pasajeras.
Es necesario que construyas tu ruta paso a paso, día con día
Si decidiste que tener a tus hijos contigo sin mandarlos a la escuela, no quiere decir que en algún momento decidas regresarlos, o viceversa. Tampoco significa que todos los días a partir de ahora serán color de rosa y todo fluirá armoniosamente siempre. Como en cualquier proceso, habrá dificultades y días en los que dudarás profundamente lo que estás haciendo. Sin embargo, los pequeños detalles cotidianos - por más desalentadores que parezcan - no pueden considerarse como parámetro para abandonar por completo tu visión inicial.
Imagínate al capitán de un barco que ha definido su destino y la ruta a seguir. Entusiasmado emprende el viaje, pero al poco tiempo se encuentra con mal clima, desánimo en la tripulación, enfermedades, y qué sé yo.
¿El clima debería ser un motivo para desistir?, ¿el desánimo?, ¿el cansancio?
Supongo que ese capitán se tomaría un tiempo para hablar con la tripulación, recordarles el motivo del viaje, inspirarlos de nuevo con el destino final y hacer que el entusiasmo regrese. Pero aunque no fuera así, todo el viaje y la seguridad de la tripulación está en sus manos, e independientemente de lo que los demás opinen, él debe tomar su responsabilidad y mantenerse firme hacia su destino final.
Muchas veces, la inseguridad de los padres es lo que ocasiona la renuencia de los niños. Si te ven titubear o con una actitud dudosa, es probable que no quieran arriesgarse. Muchas veces la rebeldía es una forma de expresar temor.
Una vez que tomas tu decisión, debes estar firme en tus convicciones. Claro que existe la posibilidad de equivocarte, y entonces tendrás que enfrentar tu error, pedir perdón y cambiar de ruta; pero esa determinación es lo que le dará a tu familia la confianza de querer seguirte a donde sea. Como sucedió en mi caso, y en el de este joven.
Si ya decidiste tener a tus hijos contigo, entonces toma tu responsabilidad. No te intimides por los días malos. Recuerda tu visión, inspíralos, anímalos, sé paciente, y continúa. Su actitud no debe ser tu parámetro para cambiar de rumbo, sino que tu perspectiva y tu determinación deben ser lo que influya en su actitud.
"Visualizar un futuro exitoso es bueno, pero no es suficiente. Se requieren el valor, la decisión y la perseverancia de dar cada paso desde hoy, para construir lo que ves"
~ Mi papá

8 comentarios:
Me gustó, mucho, saludos :)
Te lo agradezco mucho porque tus palabras animan en esos momentos de dudas.
Saludos
Me alegra mucho saberlo, les mando un beso a las dos!
Gracias Priss buena lectura para los días malos :) y aún mejor para los días buenos, me anima mucho leerte y me ayudas como no tienes idea a aclararme el panorama y no perder de vista a donde pretendo llegar
Gracias por el post, soy nueva en esto del Homeschool, tuve que empezar a trabajar hace poco y dejar a mi bb de 17 meses en el jardín, (puedo decir que la educación en casa funciona, mi hijo ya reconoce el abecedario y los numeros de 0 a 9)espero de corazon poder saguir enseñandole y trabando, y que tu experiencia me guie.
Dios te bendiga
Gracias por tus palabras, son muy inspiradoras.
Fijar un objetivo valioso para nuestros hijos, es como ver un faro a la distancia en un camino a veces oscuro y difícil, pero ver esa luz nos alienta y nos guía para finalmente llegar a puerto seguro.
¡Felicidades! por tan magnífico aliento.
Ánimo, Juli, esa visión es lo que nos da las fuerzas para cada día. Lo estás haciendo muy bien!!
Liliam, bienvenida! Y claro que es posible conjugar las dos cosas. Conozco un montón de mamás que tienen a sus hijos en casa y además tienen algún negocio. Estoy segura de que lograrás hacerlo.
Eva, te mando un abrazo!
Papá, tú eres una constante inspiración para mí, te quiero!
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