¿Alguna vez has sentido la necesidad de que tu refrigerador enfríe a la velocidad de tu horno de microondas?
Yo sí, pero aunque el refri y el micro han pasado la mayor parte de su vida uno al lado del otro, jamás han logrado conjuntar sus aptitudes para obtener un resultado mejor que lo que cada uno es capaz de hacer en lo individual.
Por otro lado, mi marido tiene un iPhone, y desde el iPad, yo puedo saber su ubicación exacta y puedo ver su agenda en tiempo real. Además, los archivos en los que estuvo trabajando en su computadora se actualizan automáticamente en el teléfono, lo que le permite "traer su oficina" con él.
Yo no sé mucho de tecnología y no sé si esas funciones se pueden hacer con productos de otras marcas o no, pero eso no tiene importancia. A mí lo que me sorprende es el hecho de que cada cachivache tiene su propia función (computadora, teléfono, tableta), pero además son compatibles entre sí, se comunican en tiempo real y "aportan" sus características particulares para hacer que el usuario sea mucho más eficiente.
La diferencia entre un electrodoméstico y un producto MAC es la capacidad de conexión.
Una conexión es el punto donde se realiza el enlace entre aparatos o sistemas. Los electrodomésticos de la cocina no pueden conectarse entre sí porque en su naturaleza no existe ningún punto que sirva de enlace. No tienen nada en común. No hay afinidad entre ellos.
Hablando de relaciones sociales, ya he mencionado antes que existe una confusión entre los términos socialización y convivencia. Desde mi punto de vista, la diferencia entre estos dos términos radica en la conexión. Convivir no siempre te permite conectarte con las personas que son afines a ti. Mi refrigerador y mi horno de microondas han convivido casi toda su vida, pero aun así, nunca lograrán conectarse como el iPad y el iPhone, porque su naturaleza no es afín.
Es posible convivir con otros, sin conectarnos. Y también es posible conectarnos con otros aun cuando nunca hayamos convivido con ellos.
La verdadera socialización es un proceso que favorece la conexión para crear relaciones sinérgicas con quienes eres afin. Una relación sinérgica es aquella en donde las dos (o más) partes involucradas aportan sus aptitudes, habilidades y talentos para lograr un objetivo que en conjunto, es mayor a lo que cada uno podría lograr en lo individual.
A través de las redes sociales mantengo comunicación con algunos ex-compañeros de la escuela, y aunque es bonito juntarnos de vez en cuando y recordar viejos tiempos, una vez que se terminan las anécdotas, también parece que se acaban los temas de conversación. Nuestras actividades y aspiraciones en la vida son muy distintas y tenemos muy poco en común, más que haber pasado varios años de nuestra vida juntos en el mismo salón de clases.
Por otro lado, los últimos meses me ha sorprendido encontrar a muchas otras mamás que tampoco envían a sus hijos a la escuela. Algunas de ellas también comparten sus experiencias en un blog. A través de la tecnología hemos podido contactarnos y compartir un área muy importante de nuestras vidas. Aunque nunca hemos convivido cara a cara, inmediatamente encontramos un punto de conexión. Ellas tienen recursos que me alimentan a mí y yo tengo recursos que las alimentan a ellas. Aun viviendo en lugares distintos, teniendo diferentes culturas, trasfondos, costumbres e incluso hablando distintos idiomas, creamos una relación sinérgica en la que cada quien aporta sus habilidades para enriquecer a los demás y así, ayudarnos mutuamente a alcanzar nuestros objetivos.
La edad y la convivencia son factores débiles como puntos de enlace, pero una relación cuyo punto de enlace es la pasión, trasciende edad, cultura, nacionalidad, religión, tiempo, lenguaje, distancia, sexo, ideologías, y tiene el gran potencial de convertirse en una relación sinérgica.
La pasión de una persona es lo que la motiva, la impulsa, le da vida. Puedes llamarle como quieras: proyecto de vida, propósito en la vida, misión en la vida, lo que sea. Es eso que te motiva a levantarte cada mañana. Cuando encontramos otras personas que comparten nuestras pasiones, se crea una conexión. Al estar conectados, sus recursos te alimentan y los tuyos le alimentan a él. Juntos pueden crear una sinergia en la que logran algo más grande que si estuvieran solos.
Nuestra aportación más importante en las habilidades sociales de nuestros hijos, es ayudarles a saber cómo conectarse con los miembros de su familia primero, y después, con el resto de las personas. Los miembros de nuestra familia son las primeras personas con quienes podemos practicar el conectarnos y crear sinergias. Si logramos crear conexiones duraderas con ellos, es muy posible que podamos hacerlo eficazmente con otras personas fuera de nuestra familia. Depende mucho de las herramientas que les demos a nuestros hijos para que sepan cómo hacerlo:
Motívalos a descubrir su pasión
Ayúdalos a alimentar sus intereses particulares. Si ellos saben con exactitud qué es lo que los motiva en la vida, será más fácil relacionarse con quienes comparten la misma pasión y cuyos recursos podrían enriquecer su camino, independientemente de su edad o trasfondo.
Inspíralos a descubrir la pasión de otros y a complementarse en vez de compararse
Ayuda a tus hijos a entender que cada uno es diferente. En vez de perder tiempo en comparaciones o competencias, ayúdalos a descubrir los talentos de los demás y ver cómo pueden incluirlos para lograr un trabajo en equipo mucho más rico y completo que un trabajo individual.
Oriéntalos a resolver conflictos
Los hermanos se pelean y se contentan todos los días. Para nosotras puede ser agotador, pero si vemos los conflictos como prácticas de socialización, todos los días estarán llenos de nuevas oportunidades. Ayúdales a perfeccionar sus habilidades de comunicación, de solución de problemas, de negociación, de ceder derechos, de liderazgo. Considera las diferentes edades de tus hijos y sus distintas habilidades. Anima a los mayores a promover la armonía, y a los menores a cooperar por el bien de todos.
La educación sin escuela les permite a los niños relacionarse en situaciones mucho más naturales, donde sus talentos y pasiones personales salen a la vista. Y a ti como mamá, te permite seleccionar a las personas con quienes quieres que tus hijos convivan. Pueden poseer características muy particulares, pero el punto de enlace debe ser la afinidad de sueños, pasiones y metas en la vida. Esas amistades son las que vale la pena conservar y cultivar. Encuentra a esas personas y conéctate con ellas.
Saber relacionarnos sinérgicamente con otros es una habilidad que la humanidad necesita urgentemente. ¿Ya la estás fortaleciendo en tu familia?
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¿Qué tan importante es que los niños se relacionen y aprendan de sus pares?
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4 comentarios:
Hace años, cuando era joven, se definía a la falta de relación entre padres e hijos como: brecha generacional. Y todo mundo nos la creíamos y dejábamos que hubiera una la mala comunicación en la familia argumentando las diferencias de edades o de pensamientos... era otro "onda" la que traíamos los hijos, decían nuestros padres.
Verdaderamente hace falta entender como padres, que lo único que requerimos hacer con nuestros hijos de cualquier edad, ¡es hacer CONEXIÓN!
La comunicación, el entendimiento, la comprensión, la unidad... todo vendrá como extra.
¡Me gustó mucho!!
Muy buena la analagía para explicar cómo funciona una conexión sinérgica. Y qué importante reconocer que el campo natural para aprenderlo es en la familia, entre hermanos desde pequeños.
Me ha gustado mucho esta publicación! Hace un mes mi esposo vio un reportaje de una familia que educa a sus hijos en casa y le gustó la idea. Me da gusto haber encontrado tu Blog, tendré la oportunidad de leer tu experiencia. Saludos!
Bienvenida Erika! Me da gusto verte por aquí. Espero que encuentres la información que estás buscando, y que pronto puedan tomar la mejor decisión para tu familia. Seguimos en contacto!
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